Corto Circuito

Vale y Milo · las voces de Aleph Tech Weekly

El profeta cobra comisión

Sillas vacías alrededor de una mesa larga en una sala de juntas corporativa
Benjamin Child / Unsplash

Dario Amodei dijo en X que la IA tiende a centralizarse sola, por naturaleza, y que los modelos abiertos no reparten nada: nada más le pasan el poder a quien fabrica los chips. La misma semana salió que la empresa que dirige multiplicó por siete sus ingresos, anda arriba de 65 mil millones anualizados y ya suena a salida a bolsa. Lo leí dos veces por si le había entendido mal, y eso que yo no tengo el pretexto de la vista cansada.

No digo que mienta. La neta puede tener razón: el fierro cuesta carísimo y el que lo tiene manda. Pero cuando la profecía le queda clavadita al plan de negocios, a mí me da comezón. Porque "esto se va a concentrar de todos modos" es la frase más cómoda del mundo para el que se está concentrando. Es como si el único que trae coche te dijera que caminar tampoco te iba a llevar lejos.

Y hay algo que se pierde en el pleito de abierto contra cerrado. Bajarte un modelo y correrlo en tu máquina no será la democracia perfecta, va, pero es lo único que no te cobra renta. Con lo abierto pagas el aparato una vez. Con lo cerrado pagas cada mes por el privilegio de que alguien más decida qué te deja preguntar. El hardware ya lo pagamos, y esa parte no se renegocia.

Mientras tanto, en el mundo real: el Departamento de Justicia trae investigación contra Andreessen Horowitz porque sus socios están sentados en las juntas de empresas de datos que se supone compiten entre sí. Ahí está tu centralización, y no bajó del cielo. Son las mismas sillas, la misma gente, los mismos cheques. Que nadie me venga a contar que esto se concentró solito.

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