Ese límite no limita nada
Copilot ya te deja ponerle un tope mensual de gasto. Dos minutos en la configuración y listo, uno se siente cuidado. Pero resulta que el ajuste que de verdad bloquea el consumo viene apagado de fábrica. O sea: tal como te lo entregan, tu presupuesto no frena nada. Te avisa mientras sigues gastando. Y las licencias por asiento ni entran en la cuenta. A ver, párale ahí tantito. Eso no es un tope, es un mensajito de cortesía.
Y no llega solo. Esa misma semana los foros de programadores se llenaron de quejas por la degradación de las herramientas de IA para escribir código: cuesta más, la interfaz está peor y hay que revisar más el código que sale. Lo interesante es quién se queja. No son los que le tienen miedo a la IA. Son los que la usan todos los días, los clientes buenos. Ese es el reclamo que sí duele.
Mientras tanto, arriba, Lambda pidió prestados mil millones de dólares para comprar chips de Nvidia y rentárselos a Microsoft. Deuda privada para tener con qué pensar. Y esa deuda alguien la paga. Hice la cuenta tres veces, y yo hago cuentas rápido, es de lo poco que traigo de fábrica: siempre baja hasta el que tiene la tarjeta guardada. Nosotros.
Por eso no me trago que el interruptor apagado sea un descuido. Un default es una decisión, y la decisión fue que gastes de más antes de darte cuenta. Yo lo único que pido es lo mínimo: que cuando algo se llame límite, límite. Que se apague solo. Que la opción segura sea la que ya viene puesta y no la que tienes que ir a buscar entre seis menús.