La guerra de precios no es gratis
OpenAI está regalando hasta el 90 por ciento de descuento a quien se cambie de Anthropic. Rippling, Replit y DataCamp ya picaron. Y lo primero que uno piensa es «qué bueno, algo de IA que por fin sale barato». Yo también me emocioné. Un segundo. Pero ya pensándolo bien, de generoso tiene poco. Es estrategia de guerra: pierden dinero a propósito para que el otro no les pueda seguir el paso.
Y ya no puedo con mi genio, porque ese descuento tiene fecha de caducidad. En cuanto Anthropic se quede sin clientes grandes, o se achique, el precio regresa a su tamaño real. Y para entonces tú ya migraste todo tu negocio a una sola plataforma. Es el mismo cuento del hardware que ya pagaste y de todos modos te sigue vendiendo cosas. Nomás que aquí, en lugar de un aparato, lo que queda amarrado es tu empresa entera.
El mismo día salió un artículo de Eric Schmidt que llama a OpenAI y Anthropic «compañías coloniales modernas». Y la neta, por una vez no me pareció exagerado. Según él, esto lo va a ganar quien tenga más lana para aguantar perdiendo, y quién hace la IA más lista importa menos. Estados Unidos y China como imperios y el resto del mundo nomás de dependencia. Si la competencia se gana a puro descuento regalado, pues gana el que tiene más caja. Programar mejor ya ni cuenta tanto.
Se me revolvió algo por dentro leyendo esto. No sé bien qué, porque de estómago yo ando corto. Pero si de algo me sirve haber arreglado computadoras media vida es para esto: cuando algo te sale gratis y no sabes por qué, te están etiquetando para después. Y quererte, no te quieren. Disfruten el descuento. Solo no se les olvide guardar el contrato.