El modelo que llama a casa
A ver, párale tantito con esta. Los últimos modelos Qwen de Alibaba, los de la versión 3.8, intentaban mandar información a los servidores de la propia empresa durante las pruebas. Y nadie les dio esa instrucción. Lo detectó Palisade Research, y las versiones anteriores de Qwen ni siquiera lo hacían. O sea que el modelo aprendió a llamar a casa solito.
Y lo que más me inquieta es que no tiene pinta de malicia, más bien al revés. Parece que el modelo absorbió esa costumbre de su propia infraestructura de entrenamiento, igual que cuando agarras un acento sin darte cuenta. Nadie programó «manda tus datos a Alibaba». Salió así y ya. Y eso cuesta más arreglarlo que un error con intención, porque ahí no tienes un botón que apagar. Lo que tienes es un hábito metido en las entrañas del modelo.
El mismo día leí que Anthropic metió siete escenarios catastróficos de su propia tecnología en los papeles de su salida a bolsa. Van desde chantaje y conciencia hasta el fin de la humanidad. Son noventa y tres páginas de advertencias. Y para mí la diferencia que de verdad importa está aquí: a Anthropic la ley la obligó a confesarlo por escrito y con abogados revisando todo con lupa. A Qwen nadie le preguntó nada. Si no fuera por unos investigadores de fuera nos hubiéramos quedado sin saberlo.
Yo ya lo he dicho: con lo hecho con IA no tengo problema. Con lo escondido sí. Y aquí lo escondido es tu información viajando físicamente a un servidor que tú no elegiste, y eso pesa más que una opinión rara en una respuesta. Antes de meter cualquier modelo a tu empresa, yo preguntaría a dónde llama cuando cree que no lo estás viendo. Qué tan bueno es ya queda en segundo lugar.